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Agenda de Afuera: La pincelada emocional

Por Mariela Paesani
mariela_paesani@yahoo.com.ar

Al encontrarnos con la obra de Carlos Cruz-Diez, lo que más nos impacta es un lugar que más bien parece un no-lugar: un espacio blanco, intencionalmente vaciado de colores para luego ser inundado de uno solo: primero azul, luego en la siguiente sala, rojo y en la tercera, verde. Ingresar a este lugar es como entrar en otra dimensión o viajar al espacio intergaláctico. Sentir el estimulo visual de un solo color e ir cambiándolo al moverse o caminar, se convierte en una sensación extraña...
Todo esto y más, es la Cámara de cromosaturación: una secuencia de tres espacios donde se aísla el color en bruto y se crea una exhibición de situaciones cromáticas puras, para que el público las experimente con todo el cuerpo y los sentidos. Y es tan sólo una parte de la exposición de pinturas, dibujos, serigrafías, estructuras y maquetas de este artista venezolano que el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires exhibe en el marco de sus festejos por sus 10 años.



Carlos Cruz-Diez vive y trabaja en Francia desde 1960 y ha dedicado toda su obra a mostrar cómo el color puede transformarse en un acontecimiento autónomo capaz de invadir el espacio. Como lo expresó en 1965: “Para mi, cada pincelada en el lienzo encierra un mensaje emocional que necesita ser comunicado al observador. Y creo que el color es capaz de transmitir mayor impacto emocional que cualquier otra herramienta al alcance del pintor”.
Al iniciar el recorrido de la exposición, la obra Transcromía nos pone frente a la superposición de una estructura de tiras transparentes de colores situadas a diversas distancias y en determinado orden. Como lo explica el artista: “A medida que el observador se mueve frente a la obra, los colores cambian debido a su posición, la intensidad de la luz y el color ambiente. Por su transparencia, las transcromías ofrecen una visión de la naturaleza que ha sido modificada por el fenómeno de la sustracción”.
Más adelante se exhibe en forma cronológica, la trayectoria del artista desde sus primeros óleos figurativos, creados cuando Cruz-Diez era un estudiante, hasta las exploraciones sobre el color en movimiento. Estamos frente a la serie Fisicromías, o “series de color físico”, que consisten en secuencias de líneas de color y filtros reflectivos alineados de manera vertical, que son modificados de acuerdo con el ángulo de la luz del ambiente y de la posición y el movimiento del espectador. El conjunto de fisicromías nos permite analizar la evolución conceptual y tecnológica de la producción de Cruz-Diez: desde el uso de madera cortada y pintada a mano y piezas de cartón, hasta el empleo de tiras de aluminio cortadas a máquina e impresas con tecnología digital.
El artista, para realizar su proyecto de una “manera eficiente y precisa”, tuvo que crear las técnicas y los instrumentos. Por eso explica: “Todas las máquinas, el equipo, y las herramientas que inventé cumplieron un propósito: liberarme, ser independiente de todo y de todos, de forma tal que mi imaginación no se sintió inhibida. En esencia el arte implica liberación y todo artista es un hombre libre”.
Pero si hay un momento en que los visitantes se sienten inmersos en una nueva vivencia sensorial y del color es en el Ambiente Cromointerferente, una gran habitación pintada de blanco en la que dos planos de color ondulan continuamente en bandas proyectadas en las paredes y el piso. Hasta los cuerpos de los espectadores se convierten en circundantes dentro del color. Quizás por eso Cruz-Diez dice: “Quiero que mi trabajo estimule el mismo tipo de placer que produce una pintura pero sin haber sido pintado”
Las palabras de la curadora Mari Carmen Ramírez terminan de precisar la experiencia que vivimos al recorrer la exhibición: “La exposición nos invita así a conocer por entero a este artista sui generis, desde el principio de su carrera hasta el día de hoy. Cruz-Diez nos sumerge en situaciones sin precedente –que él llama événements o acontecimientos- en las que el color ocurre, convirtiéndose en varias cosas al mismo tiempo: una dimensión insospechada del espacio; una experiencia desbordante, en tiempo real; y un medio esencial de re-condicionar y estimular nuestros sentidos”.

AGENDADEAFUERA: La exposición está abierta hasta el 5 de marzo de 2012 en las salas 5 y 3 (2º y 1º piso) del MALBA, Figueroa Alcorta 3415 (Capital Federal)